¿Qué hacer con los trabajos escolares sin tener conciencia de mala madre?

ENTRADA 6

¿Qué hacer con los trabajos escolares sin tener conciencia de mala madre?

Ahora que se acerca el final de curso es posible que, en muchos hogares en los que haya niñ@s, llegue el temido momento de organizar todo el material del cole con el que nuestros pequeños estudiantes han estado trabajando durante los últimos meses.

 

La agenda, libros, cuadernos, hojas de tareas, trabajos escolares… que han estado pululando entre la clase, la mochila y la mesa de la habitación desde septiembre, aparecen en casa de repente ¡todos, juntos y amontonados el último día de colegio!

 

Y lo peor no es la llegada de esta particular remesa de experiencias y conocimiento. No. Lo más “traumático” es la terrible sensación que a veces nos  invade a los mayores al dudar entre guardar todos y cada uno de los dibujos que nos han hecho nuestros hij@s a lo largo del curso, o hacer de tripas corazón y deshacernos de ellos.

 

Pues bien, como casi todo en esta vida, el secreto está en encontrar un término medio y alejar la mala conciencia: no parece muy sencillo conservarlo todo, pero también puede dar pena tirar los trabajos con los que con tanto cariño han ido aprendiendo. ¿Solución?

 

En función del espacio con el que contemos, podemos optar por almacenar en carpetas el material de los distintos cursos; o seleccionar lo más significativo de cada ciclo formativo y guardarlo en archivadores; o elegir sólo algún trabajo realmente especial y darle la importancia que merece, por ejemplo, enmarcándolo.

 

En cualquiera de estos casos siempre es  aconsejable hacer partícipes a nuestros hij@s de estos procesos para que, desde bien pequeños, sean conscientes de la necesidad de organizar cuando el espacio es limitado. Así además, disfrutaremos con ellos repasando todo lo que han visto y realizado durante su curso escolar.

 

Mi consejo es aprovechar los primeros días de vacaciones para destinar algún rato suelto a ordenar todo el material escolar, dejar cuanto antes despejada la zona de estudio para el próximo curso, reservar y/o comprar lo necesario para septiembre… ¡y empezar el verano libres de mochilas! (nunca mejor dicho).



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